Margrete Heiberg Bose, de Dinamarca a La Plata

Conmemorando el Año Internacional de las Mujeres Científicas, compartimos aquí un extracto del trabajo Margrete Heiberg Bose, pionera de las ciencias exactas en Argentina. de M. C von Reichenbach, presentado en el Humboldt-Kolleg – Internacional Conference on Physics Argentine – Germany: a century of scientific cooperation in Physics.
Marzo 2011 en La Plata, Buenos Aires, Argentina

Margrete Heiberg nació en una pequeña localidad llamada Søro, en Dinamarca, en el seno de una distinguida familia de pastores luteranos y doctores. Fue educada como una joven burguesa preparada para ser una buena esposa: en la escuela y en el seno de la familia se le dio una educación esmerada, para los cánones de la época. A los 15 años hablaba y escribía ingles y francés. En 1888 fue enviada a acompañar a su tío C. Lütcken, un naturalista muy bien vinculado en el ambiente académico, que vivía en Copenhagen. Con él viajo por varios países y conoció el ambiente intelectual y académico que en general estaba vedado para las mujeres, excepto como acompañantes. Esas vivencias la convencieron de dedicarse a la ciencia, para lo cual primero debió prepararse sola y a escondidas para rendir los exámenes del colegio secundario, cosa rara en una mujer, que sólo tenían acceso a tutores privados. En 1895 aprobó los exámenes y comenzó, financiada por su tío, los estudios de filosofía y matemáticas, y posteriormente los de química, finalizando sus estudios en 1901. Ingresó a las Sociedades de Química y de Promoción de las Ciencias Naturales. Decidida a perfeccionarse en Alemania aprendió alemán y viajó a trabajar en el laboratorio de Walter Nersnt en Götingen, uno de los centros de mayor prestigio en investigaciones en fisicoquímica. De ese centro surgieron los premios Nobel de Nernst, von Laue, Frank y Heisenberg.

Allí conoció a Emil Bose, un físico alemán nueve años mayor que ella, con quien compartía una formación e intereses científicos que los hicieron colaboradores, y más tarde, marido y mujer. Bose estaba sorprendido de encontrar una mujer interesada en física, y empezó a escribirle asiduamente, y a medida que el contenido de las cartas tenía mas de sentimientos que de temas de física, el aprendió danés para comunicarse en su lengua materna. El era viudo y tenía una pequeña hija, que falleció al tiempo que nacía el hijo de ambos, Walter.

Después de una breve estadía en Götingen se mudaron a Gdansk (Danzig), una ciudad en el este del imperio alemán, a trabajar en un instituto de importancia científica y política, desde el punto de vista de la germanización de Polonia. Allí Margrete prosiguió sus estudios sobre talio, bismuto y sales de plata, mientras ayudaba a Emil en su trabajo editorial en la prestigiosa revista Physikalische Zeitschrift. También desde allí publicaron algunos trabajos de investigación que realizaron juntos, y participaron en conferencias científicas en distintas ciudades alemanas donde, entre otros asuntos, Margrete se intereso en un cohete que fotografiaba imágenes.

La capacidad de Emil Bose como científico y como organizador fueron reconocidas, y fue convocado por los enviados de la recientemente creada Universidad Nacional de La Plata. Argentina era entonces uno de los diez países más ricos del mundo, y las autoridades de la nueva universidad entendían que para dictar estudios de nivel internacional éstos debían basarse en la investigación. Se decidió que el Instituto de Física seria la piedra angular de la nueva universidad, conduciendo estudios doctorales e investigaciones del más alto nivel, y para eso se asignó una importante suma. La idea era contratar una persona idónea para la importación de la física en Argentina, brindándole las condiciones apropiadas para que desarrolle su trabajo. Se le ofreció un buen sueldo, una casa, los pasajes para el y su familia, una colección completa de instrumentos de enseñanza alemanes, y un edificio. Emil Bose exigió además un cargo de profesora extraordinaria para Margrete. Cuando llegó a La Plata, en 1909, encontró que el edificio era inadecuado y los instrumentos no eran aptos para investigar. Las autoridades rápidamente accedieron a sus pedidos, y el Instituto se mudó en 1910 al edificio que hoy ocupa, y que originalmente era destinado a ser el gabinete de física y matemáticas del Colegio Nacional.

Margrete y Emil debieron aprender español para comenzar con las clases, que se iniciaron seis meses después de su arribo, y consistieron en los primeros cursos de física experimental del país. Establecieron un plan de estudios de cinco años y comenzaron a formar a sus primeros discípulos.
En 1910 se desarrolló en Buenos Aires un Congreso Científico Internacional Americano con motivo del centenario de la independencia. Los trabajos presentados trataban desde ciencias naturales hasta tópicos de política y militares. De acuerdo con la Actas, entre los 1000 participantes, la única mujer fue Margrete Heiberg.

En La Plata la enseñanza funcionaba bien, los equipos estaban instalados, y Emil Bose decidió hacer una presentación de todos estos logros al público en general y a la prensa en particular. Era su forma de devolver el apoyo de las autoridades, en especial del Presidente de la UNLP Joaquín V. González, frente a la ofensiva de algunos legisladores que pretendían bajar el presupuesto universitario por oposición a González. Esta presentación fue el 29 de marzo de 1911, y va a ser reproducida mañana, al cumplirse cien años, en el mismo lugar y con los mismos instrumentos. En ese momento, los diarios hablaron de “magia, de sacerdotes de la ciencia, de demiurgos, de silencios expectantes, de respiraciones contenidas que estallan de gozo al compás de los experimentos”.

Sin embargo, la intensa actividad desarrollada debilitó a Emil, que enfermó de tifus y falleció el 25 de mayo. Se hizo un gran funeral en el que se lamentó profundamente la pérdida de quien logró crear, a partir de una colección de instrumentos y en poco más de un año, un centro de investigación y formación que nada tenía que envidiarle a otros centros mundiales. Margrete escribió una detallada descripción del instituto en la Physikalische Zeitschrift, como homenaje póstumo, y como forma de fomentar su valoración entre la comunidad científica internacional, ya que era necesario elegir un nuevo director. Si bien Margrete estaba en condiciones de llevar adelante la tarea, las autoridades no estaban preparadas para aceptar que ese puesto fuera ocupado por una mujer.

Margrete viajó a Alemania en 1912 a reunirse con su familia y visitar el laboratorio de Walter Nernst. Si bien Bose había logrado contratar algunos científicos alemanes para el instituto, Laub, Frank, Simmons, ellos no trabajaban en sus mismas áreas de interés, por lo que académicamente se sentía muy aislada. De nuevo en La Plata ella se dedicó a las clases de física experimental, y en 1915 pidió licencia para ir investigar a Alemania. Allí la sorprendió la primera guerra mundial, y hubo de permanecer con su hijo hasta 1919. De los infortunios que tuvo que pasar hay relatos en su texto: “Lo que he visto en Alemania durante y después de la guerra”, en los que se percibe el poder de observación y la sensibilidad de la autora. Terminada la guerra ella eligió, para disgusto de su familia, retornar a Argentina, pues, como dijo a su hijo: “no quiero volver a involucrarme nuevamente en este sinsentido histórico que tuve que soportar”.

De regreso en La Plata ella tuvo que luchar por que se le reconociera su puesto, lo que le llevó no poco trabajo, pues había sido ocupado por uno de los jóvenes físicos argentinos, y además por su condición de mujer, y por el espíritu antigermánico reinante. Al cabo de varias negociaciones fue nombrada nuevamente profesora extraordinaria de trabajos prácticos de física. Ella tenía 54 años, y a partir de entonces se abocó con especial dedicación a la docencia, contribuyendo a la formación de numerosas generaciones de físicos e ingenieros.

En 1928 publicó un trabajo en colaboración con R. Loyarte, sobre las propiedades ópticas de la yerba mate y algunas hierbas usadas para adulterar este producto. Este trabajo es un precursor de las llamadas técnicas del control de calidad, puesto que permite identificar adulteraciones en el contenido y el proceso de elaboración de la yerba mate. A fines de ese año y comienzos del siguiente, volvió a viajar “al extranjero”, supuestamente a Dinamarca y Alemania.
A los 68 años, y también en colaboración con R. Loyarte, publicó su octavo y último trabajo científico en Physicalische Zeitschrift.
El 28 de octubre de 1937, en la ciudad de La Plata, y después de vivir veinticuatro años en el país, adquirió la ciudadanía argentina. Se jubiló a los 75 años de edad, y falleció en San Justo el 17 de julio de 1952, a los 86 años.

Los libros científicos que pertenecieran a Margrete y Emil Bose, y que ella aún conservaba, fueron donados a la universidad en 1942. La colección, minuciosamente ordenada, catalogada e inventariada, está ahora depositada en el Museo de Física de la UNLP, junto con los libros que los Bose donaron en 1911.

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